Porque lo Improbable es, por definición, probable...

Lo que es casi seguro que no pase, puede pasar...Mientras haya una posibilidad entre 1000 millones de que pase, vale la pena intentarlo...

jueves, 3 de junio de 2010

El que no arriesga...no gana!

El Diccionario de la Real Academia Española define el término riesgo como "vulnerabilidad de bienes jurídicos protegidos ante un posible perjuicio o daño". Cuanto mayor es la vulnerabilidad mayor es el riesgo (e inversamente), pero cuanto más factible es el perjuicio o daño, mayor es el peligro (e inversamente).

La palabra "riesgo" sólo hace referencia a la teoría, y no a la práctica. Es decir, hay una "posibilidad de daño" bajo determinadas circunstancias, miestras que el peligro se refiere a la "probabilidad de accidente o patología", bajo otras circunstancias que son las causas directas del daño.

<El que no arriesga...no gana!>. Esta frase es tan popular y parece tan fácil de comprender su significado que parecería entonces que cualquier persona que esté dispuesta a logar algo nuevo en su vida, seguramente se atrevería a correr y aceptar todo tipo de riesgos.
El riesgo supone decisión, seguridad de que la "posible recompensa" después de lo arriesgado vale más que todo lo que se deja atrás para conseguirlo.

Quien asume los riesgos que pueden suponer alcanzar sus metas o propósitos debe estar muy seguro de que la meta es lo suficientemente valiosa como para afrontar dichos riesgos. Riesgos que a lo largo del camino pueden hacerle caer en vano o darse por vencido antes de conseguir lo que quiere. Riesgos que pueden suponer la concesión o el alcance de esa meta, o que, por el contrario, pueden suponer un esfuerzo en vano.

Pero, ¿quién sabe si la meta o sueño que queremos será alcanzado o no, sin apenas haberlo intentado antes? Eso nadie lo sabe pero de lo que sí se puede estar seguro es de lo que se quiere y de cuándo se quiere. Estar seguro de arriesgarse para conseguirlo.

Las estadísticas indican que el 98% de las personas NO tienen claro qué es lo que quieren y las pocas que SI lo tienen claro, al presentarse los primeros obstáculos… se dan por vencidas, el miedo se apodera de ellas, y prefieren mejor ya no seguir intentando.

Reirse es arriesgarse a que se burlen de tí,

Llorar es arriesgarse a que muestres tus sentimientos,

Buscar a otro es arriesgarse a involucrarte.

Mostrar tus sentimientos es arriesgarse a ser tú mismo,

Hablar de tus ideas es arriesgarse a perderlas,

Amar es arriesgarse a ser rechazado,

Vivir es arriesgarse a morir,

Tener esperanza es arriesgarse a no obtener lo que esperas.

Tratar es arriesgarse a fallar.

Podrás evitar sufrir si no te arriesgas, pero no aprendes, no sientes, no creces, no amas, no vives.

El mayor peligro al que te puedes enfrentar es a no arriesgar nada. La personas que no arriesga nada, no hace nada, y por consiguiente, no obtiene nada. Solo las personas que arriesgan son libres.
Cuando te levantas por la mañana y te sientes tan bien y con muchas ganas de vivir un día extraordinario. Comienza tu día, sales de casa y te sientes perfecto, positivo, animado. Pero de pronto alguien te hace un comentario negativo que te enfurece, te baja el ánimo, nada sale como quieres y aquel proyecto que esperabas que fuera un éxito, te lo rechazan...
Comienzas a pensar...¿de qué sirve entonces que yo quiera vivir feliz si todo en mi vida es negativo?

Y comienzan a llegar frases y tópicos a nuestra mete tales como: "a mí nunca me va bien", "soy un imbécil", "ya dejo a un lado todas esas tonterías de pensamientos positivos que no sirven de nada", "¿para qué tanto esfuerzo si luego no sirve de nada?,"mi mala suerte siempre me persigue"...etc

Cuando te sientas así, recuerda: las personas exitosas no son personas que no tienen problemas, sino que han sabido afrontarlos y resolverlos con esfuerzo y dedicación...¿cómo?: enfocándose en la solución y no en el problema y teniendo muy claro que nada ni nadie los detendrá hasta que logren su propósito.


Recuerda: hay situaciones en las que hay que arriesgar por lo que se quiere, en las que da igual el precio a pagar si la recompensa "compensa" todo lo perdido o dejado a un lado en el camino. Asumir riesgos y arriesgarlo todo por lo que se quiere supone alcanzar la Felicidad deseada en todo momento. Supone cambiar algunas cosas, únicamente por lo que siempre se ha deseado
y sobre todo, nunca dejar de arriesgar, puesto que lo conseguido se puede perder si tenemos miedo a seguir arriesgando o, simplemente, si dejamos de intentarlo...

De este modo, Felicidad y Riesgo van unidas...


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