Porque lo Improbable es, por definición, probable...

Lo que es casi seguro que no pase, puede pasar...Mientras haya una posibilidad entre 1000 millones de que pase, vale la pena intentarlo...

sábado, 12 de junio de 2010

Para los maestros

“La carrera de magisterio es la más fácil de todas”, “ser maestro es el mejor trabajo del mundo: apenas trabajas y tres meses de vacaciones”...

Frases y opiniones como estas nos hacen ver a nosotros, los maestros/as, que el mundo está completamente lleno de ignorantes, que sin conocer una labor a fondo ni sus pros y contras, opinan y hacen daño con cada uno de sus comentarios desprestigiando una labor tan importante para nuestra sociedad: La labor de Ser maestro, la labor de culturizar, enseñar y dar a conocer el mundo que nos rodea, hasta la más pequeña parte que lo compone.


Pero dejando a un lado la labor de transmitir conocimientos y enseñar a nuestros pupilos a aprender de los mismos, me gustaría atender e incidir en un aspecto más importante que todo lo anterior: la labor ético-moral que supone el maestro en la vida de nuestros hijos e hijas.


Si es verdad que los padres suponen una parte muy importante en la educación ético-moral de sus hijos e hijas, pero el maestro es el que pasa una media de 6 a 8 horas con los alumnos en la escuela, es el encargado de transmitirle una serie de valores que en un futuro, tanto cercano como lejano, llegarán a formar parte de la vida y de la forma de ser de cada uno de esos pequeños que día a día componen las clases de la escuela de la vida.


La cultura popular suele atribuirle grandes responsabilidades al profesor, entre otras la de ser: líder social, psicólogo familiar, promotor de la salud, modelo a seguir, vehículo cultural, transmisor de valores, impulsor de la democracia y organizador de la comunidad.

Entonces, si la cultura popular atribuye tantas tareas al profesorado, ¿cuál es el por qué de tantas críticas y tantos comentarios despreciando la labor tan importante del maestro?.


Aquí me gustaría valerme de una serie de opiniones y pensamientos de hombre y mujeres relevantes que hablan sobre la delicada tarea de ser maestros y su importante papel en la formación de todos aquellos, que en un futuro my cercano, serán los protagonistas de nuestra sociedad.


“El hombre o la mujer que hace que las cosas difíciles parezcan fáciles es el educador”.


“Los educadores son artistas. La educación es una obra de arte”.


“Una cosa es saber y otra muy distinta enseñar”.


“Ningún maestro debería tener más alumnos de los que pueda llamar por su nombre y tratar como personas”


“El gran pilar para la construcción de un mundo distinto depende en primer lugar de la madre y luego del padre, y después de los maestros. El maestro tiene responsabilidad de educar, pero no puede resolverlo todo”


Se burlan de nuestra tarea, la critican, y, en algunos casos, la desprecian, pero pienso que la mayoría de gente que lo hace siente envidia. Envidia del maestro. Envidia de nostroso, los maestros. Envidia de no tener esa pequeña alegría todos los días, como ir atu clase y que un grupo de niños y niñas, de un día para otro, te conviertan en su mejor amigo/a... Que te regalen sonrisas hasta cuando los problemas personales te la retiren...

Llegar a la escuela y ver que tienes una labor muy imporntante que hacer para esta sociedad y que además sientes una vocación hacia ello y todo te resulta más fácil al ver que tus esfuerzos por educar y enseñar a aprender dan sus frutos, es la mejor sensación de satisfacción que la persona puede experimentar.

Pues:


Ser maestro no es nada más cubrir un puesto de trabajo, un horario, ni cumplir con los contenidos del curriculum escolar. Es ir más allá, ¡formar gente provechosa y exitosa!.


Ser maestro es pulir, cincelar y diseñar con paciencia y tolerancia las habilidades de cada alumno. Haciendo con ello una obra de arte universal.


La dignidad del maestro es mantener su ética profesional y responsable en bienestar de su actitud personal y educativa.


La dignidad del maestro se cultiva, se abona, se alimenta, se enriquece y se valora, con sus propias acciones.


Por su gran valor, la dignidad del maestro se fomenta día a día con el ejemplo innegable.


La dignidad del maestro es un regalo para la sociedad, es un estímulo para las familias, es una bendición para los alumnos. ¡Es un triunfo para sí mismo!.


En definitiva, Maestro, Maestra: ¡Cuida esa dignidad que tu propia profesión te ha heredado! ¡Demuestra con esfuerzo y vocación que tu labor no es “enseñar a los niños a pintar, colorear y dibujar” sino que es mucho más: es transmitir una educación en conocimientos y valores que harán falta para el progreso de esta sociedad llena de ignorantes que en vez de preocuparse por su formación se dedican a criticar la de los demás, como la nuestra, la de los maestros.


La labor del maestro no tiene precio. Pilares de los cimientos de la sociedad de hoy que levantaran la sociedad del mañana.


Dedicado a todos los/las maestros/as de hoy y del mañana.

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